Una máquina para las calaveritas
Calaca nació como experimento editorial de EstadoRed: entrenar desde cero un modelo pequeño con una tradición literaria mexicana como punto de partida, conservando la procedencia y la revisión humana del corpus.
En la otra orilla hay una luz encendida. Es una imprenta que todavía trabaja de noche.

Desde el agua se distinguen sus ventanas cálidas. Dentro hay papeles, tinta y una pequeña máquina aprendiendo a encontrar palabras.
Entrar en la imprentaUna imprenta antigua y una pequeña sorpresa. Calaquita escoge sus palabras; cada microfortuna tiene su propio papel.

Acciona la prensa y deja que Calaca escoja sus palabras.
La prensa espera en silencio.
Sin nombres, temas ni instrucciones. Sólo una sorpresa.
Cada papel guarda una microfortuna independiente.
La mesa espera su primera impresión.
Microfortunas obtenidas mediante Calaca A y arnés C2. El sistema determina las estructuras válidas y Calaca selecciona entre realizaciones permitidas. Las frases de un tiraje son independientes, no una calaverita compuesta. Si la conexión falla, la imprenta no sustituirá la respuesta por ejemplos.
Un cuaderno de taller abierto. Aquí se guardan los experimentos, los errores, las decisiones y los pequeños descubrimientos del proyecto.

Calaca nació como experimento editorial de EstadoRed: entrenar desde cero un modelo pequeño con una tradición literaria mexicana como punto de partida, conservando la procedencia y la revisión humana del corpus.
Las primeras versiones procesaban caracteres. La línea BPE-1024 permitió representar texto con unidades más compactas. C150+100 cuenta con 940,800 parámetros y cuatro bloques Transformer.
Los experimentos revelaron problemas de generación libre: pseudopalabras, bucles y relaciones inestables. Las mejoras en las métricas no siempre se tradujeron en frases comprensibles.
El arnés C2 limita las alternativas admisibles y Calaca A las puntúa. En HARNESS01, 38 de 40 salidas C2 fueron evaluadas como utilizables como microfortunas. La corrección estructural procede principalmente del arnés.
La prensa-oráculo ofrecerá tirajes de una, tres o cinco microfortunas. Cada frase es una unidad independiente y sale en su propio papelito. Esta imprenta utiliza la API del modelo en Hetzner para solicitar cada tiraje.
Calaca no empezó como una IA que escribiera poemas completos. Es un pequeño Transformer entrenado desde cero, con una larga serie de experimentos sobre lenguaje, relaciones y generación asistida.
La imprenta es ficción visual; los experimentos y sus límites forman parte de la historia real de Calaca.